EL CEREBRO ADICTO
Yahaira Fabiola Castillo Navarro
Folio AS152685707
Curso propedéutico
Eje 4 Actividad 1
10 de junio del 2015
El cerebro adicto
Introducción
Durante muchos años la
drogadicción fue considerada como un problema de moral y de falta de voluntad.
Hoy en día, ya no se recurre a
castigos ni se estereotipa a los adictos. Se sabe que es una enfermedad y se
trata como tal, con medidas de prevención y atención.
Desarrollo
Cuando la ciencia comenzó a
estudiar la conducta adictiva en la década de los 30’s, se tenía por concepto
que las personas adictas carecían de fuerza de voluntad para dejarla y que eran
de moral deficiente. Es decir, se trataba como un problema de sociedad y no de
salud.
A raíz de los descubrimientos sobre
el tema que surgieron en la última década del siglo pasado, esta idea se
transformó. Se encontró que la adicción
es una enfermedad del cerebro, ya que
las sustancias que se consumen modifican su química, por lo tanto, aunque un
adicto quisiera dejarlas por si sólo, no lo lograría ya que necesita
tratamiento.
Si bien los efectos de
sustancias como nicotina, alcohol,
inhalables y cocaína recaen principalmente en el cerebro, también afectan
al sistema nervioso, respiratorio y
digestivo.
Enfermedad crónica
El Dr. Rubén Baler puntualiza
que “La adicción es una enfermedad que progresa por etapas”.
En la primera etapa se utilizan
para alcanzar la euforia que brindan. Después, el cerebro comienza a adaptarse
a las sustancias y aparecen los primeros síntomas de dependencia.
La mayoría de estas sustancias
interfieren con la actividad de un neurotransmisor llamado dopamina, que es el responsable de las sensaciones de placer, de
ahí que el cerebro pierda la capacidad de sentir placer con los estímulos
naturales y requiera de dosis masivas para alcanzarlo.
Vemos también que el consumo
crónico deteriora el autocontrol y la capacidad de tomar decisiones adecuadas.
Cuando un individuo ha
desarrollado tolerancia a una sustancia, la falta de ésta provoca el llamado síndrome de abstinencia, cuyos síntomas
son: ansiedad, irritabilidad, insomnio, temblores, entre otros.
Biología y ambiente
La propensión a las adicciones
proviene de factores tanto biológicos como ambientales, sociales, culturales e incluso
dietéticos.
Tenemos miles de genes, así que el
hecho de que se manifieste el comportamiento adictivo dependerá también de
nuestro entorno. Es decir, podemos tener
genes que propician el comportamiento adictivo, pero si nuestra familia, compañeros y amigos no
consume ninguna sustancia, será muy improbable que se desarrolle una adicción,
ya que el entorno es positivo.
La adolescencia factor de riesgo
La doctora Medina Mora cita
“Toda la parte del cerebro que es responsable del juicio, raciocinio y control
de la conducta se desarrolla hasta los veintitantos años”
Es debido a esto que es más
probable que los adolescentes abusen de sustancias adictivas ya que toman sus
decisiones en base a las emociones y no del juicio y raciocinio. Exponer su
cerebro a las drogas a esta edad tiene consecuencias más dañinas ya que apenas
se están desarrollando las conexiones cerebrales.
Los adolescentes no deben fumar,
beber ni usar drogas; en nosotros los adultos está el mantenerlos alejados de
adicciones utilizando todos los recursos
que tengamos a nuestro alcance para esto.
Problemas mentales y vulnerabilidad
Además de los adolescentes, otro
grupo de riesgo son las personas que tienen algún tipo de padecimiento mental,
como bipolaridad o esquizofrenia.
En estos casos es muy importante
la identificación temprana de dichos padecimientos ya que estas personas son
más vulnerables de caer en adicciones.
Consecuencias conductuales, familiares y sociales
Como es de esperarse, todas las
adicciones tienen graves consecuencias para la salud como enfermedades
cardiovasculares, enfisema, cáncer, hasta trastornos mentales irreversibles.
Pero de igual manera traen
consecuencias para las relaciones humanas. Esto debido a que se afectan varios
circuitos cerebrales, como los son los relacionados con el aprendizaje, la
memoria, las emociones y la toma de decisiones.
Se afecta la calidad de vida no
sólo para el adicto sino para la gente a
su alrededor. Muchas de estas personas requerirán tratamiento con fármacos pero otros requerirán además terapias
cognitivo conductuales o intervenciones motivacionales.
El mejor enfoque: la prevención
El doctor Rubén Baler propone la prevención universal: “Evitar todo
lo que sabemos que es dañino y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos
que es positivo”.
Gracias a la investigación
realizada por la doctora Nora Volkow y la financiada por el Instituto Nacional
de Psiquiatría se encontraron todos los
elementos que definen la adicción como una enfermedad, sólo resta que la
política pública reúna esta evidencia y la comparta con la población.
Conclusión
Partimos de la idea de que la
adicción fue considerada un problema social en los años 30’s para después darnos cuenta, en base a
investigaciones realizadas por expertos, que en realidad es una enfermedad; que
si bien afecta gravemente al adicto en cuestión de salud, principalmente,
también su entorno es modificado por sus conductas.
Hoy sabemos que los adolescentes y las personas
con algún trastorno mental son más vulnerables. El primer grupo debido a que se
manejan más por las emociones que por el raciocinio, exponiéndose así a
peligros no sólo de salud sino de violencia también y las personas con
bipolaridad o esquizofrenia por ejemplo, por que encuentran en estás sustancias
un tipo de escape de sus problemas, fobias, ansiedades, sin percatarse que sólo
agravan su problema.
Considerando que, como en todas las situaciones de la vida, la
prevención es nuestra mejor protección debemos hacer hincapié en reforzar los
lazos con la familia o amistades para crear un entorno positivo y que de esta manera sea casi improbable caer
en las adicciones.
Referencia:
Guerrero Mothelet, V. (2013). El cerebro adicto. ¿Cómo ves? , Nº 177, (Pp.
10-14). México: UNAM. Recuperado el 13/04/2015, de: http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto
Yo no puedo ayudar a los demás si no empiezo por amarme ... No puedo ser luz de la calle y oscuridad en mi casa
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